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         143 LOS DERECHOS HUMANOS DESPUÉS DEL 11-S


La ocupación de los Estados Unidos y el creciente extremismo religioso:
la doble amenaza para las mujeres en Irak

ANISSA HÉLIE - 30-07-2005 - WOMEN'S HUMAN RIGHTS (WHR.NET)

El 8 de febrero de 2005, la red internacional feminista y antimilitar Mujeres de Negro (Women in Blank, WIB) lanzó un llamado urgente para la liberación inmediata de Giuliana Sgrena, una periodista italiana y activista de WIB, que había sido secuestrada en Irak por un grupo islámico (y más tarde herida por el ejército estadounidense mientras era trasladada a un lugar seguro). [1] Tres días después del llamado, diversos grupos de WIB en diferentes partes del mundo se habían movilizado y habían efectuado 463 vigilias en varios continentes. A pesar de que el acto fue una admirable demostración de la solidaridad internacional de las mujeres, el hecho constituye una muestra de los actos de violencia que se cometen contra las mujeres en Irak.

Con alrededor de 140 mil tropas desplegadas actualmente y el número de muertes en ascenso, [2] la ocupación de Irak por los Estados Unidos, suscita numerosos problemas que abarcan desde alegatos de crímenes de guerra, hasta el apoyo a un nuevo gobierno iraquí basado en la afiliación tribal, étnica y religiosa, hecho que probablemente tendrá consecuencias a largo plazo. Sin embargo, el contexto iraquí está caracterizado, no sólo por la ocupación de los Estados Unidos, sino también por el incremento de la insurgencia extremista islámica que elige como objetivo a las mujeres. La izquierda debe evitar romantizar la agenda fundamentalista [3] en Irak. La izquierda también necesita prestar atención y cuestionar la incursión continua de la derecha musulmana en Occidente.


Violencia ascendente contra las mujeres

La violencia progresiva contra las mujeres en Irak podría verse en el contexto más amplio de las violaciones a los derechos humanos perpetradas por las fuerzas estadounidenses contra detenidos, civiles y niños. En efecto, la deshumanización de cualquiera identificado como "árabe" o "musulmán" después del 11 de septiembre y la cultura de racismo institucionalizado en el ejército estadounidense ha conducido a muchos actos de brutalidad. Amnistía Internacional y Human Rights Watch han corroborado evidencias graves sobre el abuso y la tortura que las mujeres iraquíes hansufrido a manos de los militares estadounidenses. [4]

La crisis de la sociedad iraquí provocada por la ocupación de los Estados Unidos ha tenido una repercusión negativa en las mujeres. La situación de seguridad actual es tan precaria que los padres están renuentes a enviar a sus hijas solas a la escuela y un gran número de adolescentes han abandonado sus estudios. Amenazas de violencia sexual y asesinato también han provocado que mujeres profesionales renuncien a sus trabajos. Las mujeres y jóvenes iraquíes (algunas muy jóvenes, con 9 años) son secuestradas tanto para pedir rescates como para la trata de mujeres. [5]

La violencia generalizada también afecta la participación política de la mujer. Después del asesinato de Akila al-Hashimi en 2003 (una de las tres integrantes mujeres del Consejo de Gobierno, muchas activistas fueron forzadas a retirarse de la vida pública. Sin embargo, una encuesta reciente realizada a mujeres iraquíes que han vivido la guerra, muestra cuánto ellas continúan valorando el acceso a los derechos legales y políticos. Este estudio, llevado a cabo en enero de 2005 por 'the Association Women for Women International' (Asociación Internacional de Mujeres por Mujeres), con sede en Washington, y con la colaboración del Centro de Investigación y Estudios Estratégicos de Irak (Irak Centre for Research and Strategic Studies), constituye otro ejemplo de la solidaridad internacional de las mujeres. [6]

Además de la destrucción de la infraestructura básica, la enorme falta de seguridad y la violencia por parte del ejército invasor estadounidense, el surgimiento y el ascenso del extremismo religioso impone una nueva amenaza a la vida de las iraquíes. En un movimiento que va más allá de buscar imponer una rígida ideología de género, los grupos armados fundamentalistas eligen como objetivo específico a las mujeres con el fin de producir miedo y un sentimiento de impotencia entre los ciudadanos. Esto es a menudo la antesala a la imposición de un estado islámico. El trabajo de las Mujeres Viviendo Bajo Leyes Musulmanas (Women Livin under Muslim Laws, WLUML) muestra que existe un patrón de comportamiento en Irak que se ha repetido en otros contextos: la violencia en contra de las mujeres como una forma de intimidación política es una de las estrategias que las fuerzas religiosas de extrema derecha emplean de manera sistemática. [7] Al buscar asegurar el poder político, los fundamentalistas de varios credos (indúes, musulmanes, cristianos, etc.) a menudo comienzan por intimidar, perseguir, secuestrar y asesinar a mujeres y personas pertenecientes a minorías. Las minorías religiosas, étnicas y sexuales corren riesgo especialmente. Las fuerzas fundamentalistas después se dirigen a aterrorizar a otros ciudadanos que puedan oponerse a su proyecto teocrático y autoritario.

Por ejemplo, un grupo extremista llamado Mujahideen Shura (Consejo de luchadores) advirtió que mataría a cualquier mujer que fuera vista en la calle sin velo. El caso reciente de Zeena Al Qushtaini demuestra que ésta no era una simple amenaza. Zeena, una activista por los derechos de la mujer y mujer de negocios conocida por vestir al estilo occidental, fue secuestrada y ejecutada por el Jamaat al Tawhid wa'l-Jihad, otro grupo islámico armado. Su cadáver fue encontrado envuelto en el "abaya", el atuendo tradicional que ella se negaba a vestir cuando vivía. Junto al vestido se encontró el mensaje: "Ella trabajó en contra del Islam". Los extremistas musulmanes ya han pasado a asesinar a peluqueros y peluqueras, a quiénes acusan de promover la moda "occidental". [8] También eligieron como objetivo a líderes sindicales así como a gays y lesbianas. [9] Igualmente corren el riesgo de ser atacadas, minorías religiosas como los cristianos del norte de la ciudad de Mosul, donde las mujeres de la comunidad cristiana han sido objeto de violaciones. [10]

En vista de su proyecto político y de las tácticas violentas que ellos emplean, ¿cómo pueden esos grupos militantes ganar cualquier tipo de legitimad en Occidente? Es necesario reflexionar sobre la naturaleza del lenguaje que se usa para referirse a éstos, cada vez más poderosos, actores políticos.


Romantizar la "resistencia"

Los principales medios de comunicación occidentales y las organizaciones de derechos humanos tienden a describir los actos de violencia cometidos por éstos militantes usando el término "insurgencia". Dentro de algunos círculos izquierdistas y feministas existe también la tendencia a llamar a los extremistas musulmanes -que asesinan, violan, secuestran mujeres y niñas, y atacan abiertamente a civiles- "la resistencia". Esto es bastante problemático, pues la palabra "resistencia" tiene una connotación revolucionaria y heroica que no cuestiona la agenda política que persiguen las facciones fundamentalistas de Irak. En el Reino Unido, las voces de líderes izquierdistas promueven el romantizar la "resistencia armada contra el imperialismo", e incluso la comparan con la lucha de independencia de Vietnam y Algeria. [11] Es bueno recordar que hay una gran cantidad de civiles desarmados, así como grupos de diversas afiliaciones políticas que rechazan la ocupación de los Estados Unidos y no por eso cometen actos de violencia o violaciones contra los derechos humanos. No se debería confundir a los luchadores islámicos con los movimientos nacionales de liberación.

La calificación de "resistencia" es engañosa políticamente en el contexto iraquí, al menos adjudicada a los grupos fundamentalistas musulmanes. Esa calificación es inadecuada porque pone el énfasis exclusivamente en el rechazo a la ocupación de Estados Unidos. A pesar del reclamo antiimperialista que hacen los líderes de los grupos armados, parece poco probable que con la salida de las tropas estadounidenses se detenga la persecución a las mujeres o a las minorías religiosas y sexuales, debido a que lo que está en juego es la implantación de una agenda autocrática. Llamarles "luchadores de la resistencia" es también peligroso porque valoriza y glorifica a los militantes de la extrema derecha musulmana. Hace invisible la naturaleza autoritaria de los movimientos de extrema derecha que usan la religión, la cultura y el origen étnico para imponer un proyecto de sociedad en la población.

Lo que tenemos en Irak es violencia. Lo que existe es una lucha por el poder con varias fuerzas usando medios violentos extremos y discursos diferentes. Algunos usan la dialéctica de la "democracia" y la "libertad importada", mientras que otros usan la retórica de "resistir al imperialismo".

La actual situación de Irak ilustra tristemente la reacción impulsiva y desconsiderada con la que algunos sectores progresistas en Occidente adoptan un lenguaje que desdibuja la compleja realidad política. Más preocupante aún es la tendencia creciente de individuos y grupos de la izquierda que, sobre la base de su supuesta posición antiimperialista, apoyan las acciones de musulmanes de la derecha. Un número cada vez mayor de activistas adoptan estrategias e insisten en que el "movimiento contra la guerra no debe obviar el hecho de que el enemigo principal está en casa, y que cualquier acto de resistencia merece un apoyo incondicional". [12]

Lo que resulta más alarmante sobre esta declaración es la inmediata reacción de lealtad y el apoyo incondicional, sin tomar en consideración las ideologías, prácticas y los actos de violencia de esos grupos.

En los países musulmanes así como en otros lugares, existen voces progresistas y reaccionarias. De alguna manera, estos puntos de vista políticos se hacen menos claros cuando las fracciones de la derecha occidental parecen adoptar la estrategia: "el enemigo de mi enemigo es mi amigo". Lo acontecido en Irán después de la revolución de Khomeini debía habernos enseñado que es un error confundir las voces en contra de las mujeres, las minorías y la diversidad con aquéllas de los defensores progresistas y feministas. La confusión ideológica no se ha ido para los fundamentalistas musulmanes, quienes son todo, menos ingenuos en materia política. De hecho, los líderes moderados se aprovechan de una culpa mal entendida para expandir su control en Occidente. Las manos ensangrentadas amenazan mientras los intelectuales educados persuaden; así es como se dividen el trabajo los extremistas.

Conscientes de la realidad del racismo y haciendo un esfuerzo para hacerse amigo del oprimido, las fuerzas progresistas de occidente, desde dramaturgos hasta académicos y líderes comunitarios (normalmente autoproclamados) tratan de buscar una "perspectiva musulmana" en todo. Al parecer, la voces conservadoras son vistas como las más auténticas. A las liberales, de alguna forma les falta, el dulce perfume del exotismo, de ahí que los puntos de vista peligrosamente rígidos se ofrecen como expresiones "verdaderas" de todos los musulmanes. La posibilidad de disentir es monopolizada por los fundamentalistas a expensas de los defensores seculares, feministas y pro-demócratas.

Tres ejemplos recientes destacan este punto. En Ontario, Canadá, grupos fundamentalistas llamados "moderados" han presionado para introducir la ley Shari'a (interpretación de la jurisprudencia musulmana que en algunos países han aprobado penas como la flagelación, la amputación de miembros y la muerte por lapidación) para que la "comunidad musulmana" resuelva los conflictos familiares sin interferencia. [13] Presiones similares se han producido en Manitoba y Quebec, así como en Europa y Australia. A pesar de que se ha probado que las leyes enmarcadas dentro de la religión son extremadamente perjudiciales para los derechos de las mujeres en diversos contextos, el argumento del "multiculturalismo" lleva a muchos de la izquierda a apoyar ciegamente una agenda opresiva.

En un movimiento menos ingenuo y más estratégico, el gobierno laborista del Reino Unido, introdujo la nueva Ley de Igualdad en febrero de 2005, en la que se decidió darle prioridad a la discriminación basada en la religión por sobre la discriminación basada en la orientación sexual. Esto fue motivado por miedo a que los "musulmanes se sientan ofendidos si se les agrupaba con los homosexuales". [14] Uno sólo puede preguntarse cómo los gays y las lesbianas británicos de la comunidad musulmana apreciarán el sacrificio de sus derechos sexuales en el altar de la libertad religiosa.

Finalmente, el último Foro Social Europeo, que tuvo lugar en Londres, en octubre de 2004, - siguiendo la tradición de los grandes Foros Sociales Mundiales- fue concebido para reunir a un gran número de activistas comprometidos con el debate de problemas como la "globalización imperialista, el sectarismo religioso, las políticas de identidad y el fundamentalismo". Lamentablemente, los organizadores del Foro se enorgullecieron de invitar a varios líderes musulmanes extremistas. Al mismo tiempo, ellos rechazaron iniciativas más progresistas, como la proposición de un panel que incluyera a oradores de grupos feministas y redes internacionales (WLUML, WIB, Women Against Fundamentalisms, Catholics For a Free Choice y Act Together). Mientras el Consejo Musulmán de Gran Bretaña y otras organizaciones similares pudieron impulsar el acceso a todos los servicios disponibles para los diferentes paneles que ellos organizaron, la petición de servicios de traducción de los paneles feministas no fue tomada en cuenta. Uno se pregunta si fue porque el centro de atención feminista estaba puesto en las "alianzas nefastas" entre la izquierda y las fuerzas de la extrema derecha musulmana, y esto se consideró demasiado amenazador.


Construir una verdadera solidaridad

Estos no son hechos aislados y grupos feministas internacionales han circulado advertencias sobre éste tipo de alianzas a tan gran escala. [15] Los defensores del fundamentalismo buscan el apoyo de las fuerzas progresistas apelando a los mismos ideales que la izquierda defiende, como la igualdad, la lucha contra el racismo y la libertad de expresión. En este momento histórico, cuando se es testigo de cómo la ofensiva de la extrema derecha va ganando terreno (tanto en Estados Unidos con la derecha cristiana, como en India con las fuerzas del Hindutva, o en Irak, Bangladesh y otros países), la necesidad de solidaridad internacional se hace más urgente. Sería un buen comienzo, evitar agrupar identidades culturales y religiosas, y reconocer que no todos los nacidos en países musulmanes son creyentes, o se definen a sí mismos sobre la base de su fe. En verdad, con los fundamentalistas construyendo coaliciones con grupos culturales y religiosos divididos, [16] nosotras mismas -como personas progresistas y como feministas de varios horizontes- debemos idear estrategias comunes de resistencia contra los grupos que ejercen violencia y oprimen a la mujer y a la población en general. Es un asunto prioritario y una oportunidad para promover el fortalecimiento de nuestra solidaridad global.

Anissa Hélie es una historiadora feminista por formación y una activista por decisión propia. En 2005 recibió una beca de investigación y enseñanza de la Ford Foundation at the five Colleges, Inc., en Amherst, Massachusets. Ha trabajado con una amplia variedad de grupos de mujeres y de derechos humanos en varios países centrándose en temas de sexualidad, fundamentalismos y derechos reproductivos. Además, ha estado participando en la organización Mujeres Viviendo Bajo Leyes Musulmanas desde sus inicios en 1984.

* Una publicación del Programa de Población y Desarrollo del Hampshire College. No. 35: verano 2005.


 



 

 


NOTAS:
  1. Scahill, Jeremy. "No checkpoint, no self defense," AlterNet, March 28, 2005. www.alternet.org/story/21613
  2. American Friends Service Committee. "Wage Peace" Movie (2 mns). http://www.afsc.org/iraq//movie.ht
  3. Rockwell, Paul. "New Revelations about Racism in the Military - Army Reservist Witnesses War Crimes," The Black Commentator, April 7 2005: issue 133.
  4. http://www.blackcommentator.com/133/133_think_racism_military.html
  5. Amnesty International. "Iraq: Decades of Suffering, Now Women Deserve Better," February 22, 2005. http://web.amnesty.org/library/Index/ENGMDE140012005 See also: "U.S.: Investigate Rumsfeld, Tenet for Torture," Human Rights Watch, April 24, 2005. http://www.hrw.org/english/docs/2005/04/24/usint10511.htm
  6. Firmo-Fontan, Victoria. "Abducted, Beaten And Sold Into Prostitution: A Tale From Iraq," The Independent, July 26, 2004. http://www.countercurrents.org/iraq-fontan260704.htm
  7. Women for Women International. "Windows of opportunity: The pursuit of gender equality on post-war Iraq," January 2005, released March 2005 (36p). http://www.womenforwomen.org/Downloads/Iraq_Paper_0105.pdf
  8. www.wluml.org
  9. Osborn, Mark. "Iraqi Union leader murdered. 'Resistance' targets trade unions, women, lesbians and gay men," January 12, 2005. http://www.workersliberty.org/node/view/3532
  10. Associated Press. "Iraqi Christians Keep Low Profile," November 13, 2004. http://www.foxnews.com/story/0,2933,138375,00.html
  11. Tariq Ali talks to Socialist Worker about empire and those who fight against it," Socialist Worker Issue No. 239, March 26 2005 - April 12 2005. http://www.swp.ie/socialistworker/2005/sw239/socialistworker-239-9.htm
  12. Smith, Sharon. "The Right to Resist Occupation - The Anti-War Movement and the Iraqi Resistance," CounterPunch, Jan 21, 2005. http://www.counterpunch.org/smith01212005.html
  13. Right-wing Muslim groups are making use of the Arbitration Act 1991. See the Canadian Council of Muslim Women's website: www.ccmw.com See also: "Canada: Support Canadian women's struggle against Shari'a courts,".WLUML, March 7, 2005. http://www.wluml.org/english/actionsfulltxt.shtml?cmd[156]=i-156-180177
  14. Cracknell, David. "Discrimination bill snubs gays to save Muslim vote," The Sunday Times, February 27, 2005. http://www.the-times.co.uk - See Appendix
  15. "WLUML statement to the World Social Forum - Appeal Against Fundamentalisms," January 21, 2005. http://www.wluml.org/english/newsfulltxt.shtml?cmd[157]=x-157-103376
  16. Whitaker, Brian. "Fundamental union - When it comes to defining family values, conservative Christians and Muslims are united against liberal secularists," The Guardian, January 25, 2005. http://www.guardian.co.uk/elsewhere/journalist/story/0,,1398055,00.html




 









Dos mujeres iraquíes cruzan la calle cerca de una patrulla militar . (AFP/Karim Sahib)